domingo, 13 de agosto de 2017

Reseña: Días de sol, noches de verano

Título: Días de sol, noches de verano
Autor/a: Varios autores
Editorial: Austral
Precio: 16,95 €
Libro autoconclusivo

Sinopsis: Doce historias de amor para hacerte soñar con paseos por la playa y puestas de sol para dos.

Quizá son los días largos y lentos, o quizá es el calor lo que nos vuelve un poco locos... Sea por lo que sea, el verano es el momento ideal para que surja el amor. En este libro encontrarás doce historias románticas, escritas por los mejores autores de novela juvenil americanos.


Mi opinión

Por alguna razón que aún no alcanzo a comprender, no sabía de la existencia de este libro hasta que lo vi en las librerías. Como algunos ya sabréis, llevo unos meses en los que no leo demasiado (aunque por suerte no ha sido un bloqueo lector tan fuerte como para parar de leer) y necesitaba desesperadamente una historia sin mucha complicación, algo ligero que apetece en verano. Así pues, cuando vi esta novela en el escaparate no pude evitar ponerla en mi lista de libros a leer y tenerla en mis manos pocos días después.

Lo que más me atraía de este libro es que eran doce historias cortas de doce personas diferentes, por lo que era poco probable que me decepcionaran todas. Además, entre los autores se encontraban Cassandra Clare, Leigh Bardugo y Nina Lacour (a la cual quiero leer próximamente) y eso aumentaba mis expectativas. Puedo afirmar sin duda que ha sido una buena idea ya que si una historia no me convencía sabía que no sería muy larga, y he podido sumergirme en diferentes estilos, cosa que me ha encantado. Como reseñar doce historias se haría interminable tanto para vosotros como para mí, aquí os dejo un breve comentario de las tres que más me gustaron y las tres que menos.

Las historias que más me han gustado han sido las de El final del amor (Nina Lacour), Recuerdos (Tim Federle) y Adiós y buena suerte (Brandy Colbert). La primera describe un reencuentro muy creíble y problemas de la protagonista que no se dramatizan en exceso; la segunda es probablemente la más realista que me he encontrado y cuyo final me ha encantado; la última, por su parte, ha sido más que entretenida y me ha gustado en particular el hecho de que la protagonista sea negra, pues hace falta más diversidad en la literatura.

En cambio, las que menos han captado mi atención han sido las de Última sesión en el Cinegote (Libba Bray), Dentro de noventa minutos, gire al norte (Stephanie Perkins) y El mapa de las pequeñas cosas perfectas (Lev Grossman). La primera me parece que mete el tema del apocalipsis con poca gracia, y las reacciones de los personajes me parecen muy poco creíbles. En el caso de la segunda, creo que fue la única historia que no me transmitió nada, pues no me convenció el romance y los protagonistas no me cayeron demasiado bien. La última partía con una premisa para ser mi favorita (todo lo que tenga que ver con el tiempo me fascina) pero sin embargo no me gustó para nada el rumbo que eligió el autor para incluir este elemento y eso me fastidió toda la historia.


En conclusión, a pesar de que como era predecible el libro tiene luces y sombras porque hay muchos estilos diferentes en él, Días de sol y noches de verano ha sido una lectura perfecta para esta estación del año. Con un ritmo ligero y doce historias independientes, es recomendable para cualquiera al que le gusten las novelas de literatura juvenil con romance.



Clasificación:

viernes, 4 de agosto de 2017

Book tag #27: Toy Story

¡Hey!

¿Cómo estáis? Después de irme unos días vuelvo a la carga con el blog y a comentar en los vuestros. Desde mayo no os traía un book tag, ¡ya era hora! En esta ocasión, y tras ver las tres películas de Toy Story en un breve período de tiempo, no se me ocurría una mejor opción que hacerlo de esta serie tan maravillosa que creó Pixar y que muchos hemos disfrutado (cuidado, ¡si no has visto la saga y planeas verla este tag contiene spoilers!). A pesar de que lo tienen varios blogs, yo lo vi en Real or not real Books.

viernes, 28 de julio de 2017

Reseña: Madame Bovary, por Gustave Flaubert

Título: Madame Bovary
Autor/a: Gustave Flaubert
Editorial: Austral
Precio: 12,95 €
Libro autoconclusivo

Sinopsis:  «De todos modos no era feliz, ni tampoco lo había sido nunca. Cada sonrisa ocultaba un bostezo de hastío, cada alegría una maldición, todo placer su saciedad, y los mejores besos no dejaban en los labios más que el irrealizable anhelo de una más sofisticada voluptuosidad.»

Mi opinión

Muy a mi pesar, he de confesar que no soy una amante de los clásicos. Creo que son necesarios en determinadas etapas de nuestras vidas y no dudo del impacto que tuvieron en sus respectivas sociedades, pero no me suelen maravillar este tipo de historias. Por eso, cuando encuentro un clásico que me gusta lo suficiente como para volvérmelo a leer en un futuro, me sorprendo gratamente.

Madame Bovary es un clásico que quise leer por mi cuenta, ya que no me lo mandaron en el instituto ni entrará en mi carrera. Sin embargo, al ver que a la mayoría de mis conocidos que lo habían leído les había agradado (y para qué mentir, esa preciosa edición que sacó Austral que me enamoró con sus flores) me decidí a comprar la novela y darle una oportunidad. En términos generales me ha gustado bastante, mucho más que la media de clásicos y ya solo con eso estoy más que contenta con la lectura. Particularmente a mí me ha conquistado la búsqueda incesante de nuestra protagonista, Emma, por ser feliz, tan desesperada como ingenua

Nos dejan ver desde un principio con esa breve sinopsis la trama, que anticipa la aventura en la vida de Emma y que me ha hecho meterme en su piel hasta sentir su disconformidad. Este es el personaje que se desarrolla más con diferencia, pues me ha parecido totalmente redondo, me ha encantado: los demás se me quedan mucho más en segundo plano, a pesar de que he leído que algunos están construidos para adquirir cierta importancia.

Me cuesta más criticar un clásico porque siento que estoy juzgando algo que se escapa de mi completa comprensión: ¿Quién soy yo para sacar cosas negativas a un libro que ha trascendido tantos años y ha vivido tantas generaciones? No obstante, hay algunas pegas que he encontrado y que me gustaría compartir por si ya lo habéis leído o por si planeáis hacerlo. Si algo se me ha hecho más pesado es sin duda la cantidad de descripción que hay: nos podemos encontrar fácilmente una página con un solo párrafo describiendo cómo odia Emma su alrededor, que si bien en ocasiones puedo entenderlo, en otras me parece que hay varias frases que son prescindibles. Por otra parte, esta edición en concreto tiene un elemento muy útil y son notas a pie de página que te añaden que estás ante un símbolo importante o te aclaran guiños de Flaubert: sin estas, a pesar de que se podría entender, se nos escaparían detalles relevantes.

En conclusión, Madame Bovary es un libro que no te puedes perder si te gustan los clásicos y al que le deberías dar una oportunidad si no: nos muestra una historia como cualquier otra, aunque la que nadie se atreve a escribir. Una perpetua búsqueda de la felicidad, que al fin y al cabo está en todos nosotros, pero que Emma le es imposible cumplir.

Clasificación:

jueves, 20 de julio de 2017

Ganadores del sorteo por los 2 años: ¡Gracias por participar!

¡Hey!

¿Cómo estáis? Perdón por estar inactiva estos últimos días en los comentarios de los blogs, ¡estaba de viaje! Además quiero decir que aparte de reactivarme en este aspecto también contestaré los muchos comentarios que tengo pendientes, pues no me gusta dejarlos sin respuesta (que por supuesto he leído, pero que estos meses por cuestión de tiempo me ha sido complicado responder).  

Pero lo más importante es que al volver se ha podido elegir aleatoriamente a través de la plataforma Rafflecopter los tres afortunados ganadores del concurso que comenzó el mes pasado por el segundo aniversario del blog The Infernal Books. Así que, redoble de tambores, los ganadores son...

 a Rafflecopter giveaway

Como ya dije en las bases del concurso, los ganadores tienen un plazo máximo de 48 horas para reclamar su premio. Para facilitaros esto, he enviado un correo a cada uno de los ganadores: sin embargo, si estos no son respondidos descalificaré a esas personas y elegiré a unas nuevas. Espero que os haya gustado el concurso, ¡ojalá poder hacer otro pronto!

viernes, 14 de julio de 2017

El privilegio de los rasgos nórdicos

¡Hey!

Para cuando estéis leyendo esto, yo estaré de viaje... ¡pero no os quería dejar sin entrada! Y es que hace mucho tiempo que no hago una de estas entradas en las que ahondo en mis pensamientos y os lo transmito, y me parece fatal por mi parte ya que me encanta contrastar mi opinión con las vuestras que me dejáis en los comentarios y así crecer.

Este tema no lo he visto nunca a debate y no sé si es que lo pienso solo yo y estoy equivocada. Tampoco sé si va a resultar un tema controvertido o estaréis la mayoría de acuerdo conmigo: en cualquier caso y como siempre, mi única intención aquí es expresar mi opinión, no ofender a nadie.

Tiendo a analizar. Mucho. Quizás demasiado. Entonces me suelo hacer mis estadísticas mentales e intento probarlo en la sociedad. Esto es lo que me pasó cuando me di cuenta de la cantidad de gente, especialmente mujeres, que se tintaban el pelo de rubio. Llegaba un punto en el que la mitad de las chicas o más que veía lucían cabello claro, cuando en concreto en España lo común es tener el pelo entre castaño y moreno. Después me di cuenta de cómo se halaga más a una persona con ojos claros que a otra con oscuros, como si esta última solo por tener un color diferente ya fuera menos bonita.

En este saco, por supuesto, me incluyo yo. Siempre me he querido ver con el cabello claro y me habría gustado heredar los ojos verdes de gran parte de mi familia. Y llamadme demasiado retorcida si queréis, pero a veces pienso que esta tendencia que tenemos a querer poseer rasgos claros nos viene de una especie de racismo del que no somos conscientes. ¡No estoy diciendo que lo hagamos aposta y seamos malvados, sino algo que está en nuestro subconsciente! Me parece complejo el entender por qué el amarillo nos resulta más atractivo que el marrón o el negro, cuando precisamente hay muchas personas que rehúyen el amarillo por cuestiones supersticiosas (algo totalmente respetable).

Otra teoría que tengo es que al ver que solo una minoría, al menos en este país, tiene natural estos rasgos hace que los veamos como algo menos común y por tanto nos queramos parecernos a ello. Quizás si fuera al revés y lo raro fuera tener rasgos oscuros, estos serían los halagados: sin embargo, eso nunca lo sabremos.

No sé si me he explicado bien. Ya os digo que es un tema que nunca he visto debatido y no sabía cómo acercarme a él sin expresar una opinión demasiado descabellada o que pareciera que desprecio estos rasgos, ¡porque no es así! Creo firmemente que todos los rasgos, sean del tono que sean, son igual de bonitos y válidos. ¿Qué opináis vosotros? ¿Me he pasado con la vena filosófica, o puede que haya algo de luz en este texto? Espero que os haya gustado, y hasta la próxima... que la suerte esté siempre de vuestra parte.
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